La fatiga es uno de los síntomas más comunes que se presenta en los pacientes con cáncer. La fatiga relacionada con el cáncer es más difícil de manejar que la fatiga que sienten ocasionalmente las personas que no tienen cáncer. Manejar la fatiga es una parte esencial de su atención médica. Asegúrese de hablar con un profesional de la salud si se siente fatigado.
¿Por qué ocurre la fatiga?
La fatiga relacionada con el cáncer ocurre principalmente porque el cuerpo requiere energía adicional para reparar los tejidos dañados por el tratamiento contra el cáncer. Otros efectos secundarios del tratamiento del cáncer, como el dolor o la anemia, pueden causar la fatiga o empeorarla, al igual que ciertos medicamentos, el estrés, otras afecciones médicas, cambios en el sueño y la disminución del ejercicio. Su edad, salud general, nivel de actividad antes de comenzar el tratamiento y el tipo de tratamiento también pueden influir en cómo le afecta la fatiga.
¿Cómo puedo manejar la fatiga?
La fatiga puede tener un impacto grave en la calidad de vida y dificultar la preparación y el consumo de comidas saludables y nutritivas. El cuerpo necesita nutrientes como proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y agua para funcionar apropiadamente. Una nutrición inadecuada puede empeorar sus síntomas.
Los siguientes consejos pueden ayudarle a manejar la fatiga:
Aunque el descanso es importante, descansar demasiado puede hacer que se sienta más cansado, así que manténgase lo más activo posible.
- Intente salir a caminar diariamente.
- Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar cualquier programa de ejercicios.
No pase más de 4 o 5 horas sin comer durante el día.
- Intente comer un desayuno balanceado todos los días.
- Trate de comer comidas pequeñas y meriendas (snacks) en lugar de comidas grandes.
Coma alimentos que proporcionen energía sostenible; evite los que no lo hacen.
- Intente incluir una fuente de proteína en cada comida para sostener la energía liberada de los alimentos.
- Trate de limitar los dulces y los alimentos azucarados.
- Evite el alcohol, la cafeína y el chocolate por la noche.
Manténgase hidratado bebiendo líquidos a lo largo del día.
Abastezca su cocina con alimentos y comidas fáciles de preparar.
- Pida a sus familiares y amigos que le ayuden a comprar alimentos y preparar comidas.
- Prepare comida cuando se sienta mejor y guárdela para más tarde.
- Prepare grandes cantidades de sus comidas favoritas y congele porciones individuales para más tarde.
Intente llevar un registro de lo que come a diario y de cuando siente fatiga para identificar qué provoca el cansancio.
Consulte a su equipo de atención médica sobre la fatiga.
- Pida a su médico que le haga un seguimiento para detectar deficiencias nutricionales, como proteínas, hierro, vitaminas B y vitamina D.
- Hable con su equipo de atención médica sobre otros efectos secundarios, como anemia, dolor o vómitos.